Galesa · 8 min de lectura
Rhiannon y Pwyll
Un matrimonio no deseado, encierro en una bolsa, golpes y amenazas; el cautivo queda libre mediante un acuerdo.
La jinete del camino
Después de un banquete en su corte, Pwyll, príncipe de Dyfed, fue a sentarse en el montículo sobre Arberth. Sus compañeros decían que quien se sentara allí vería un prodigio o recibiría un golpe. Rodeado de tantos hombres, Pwyll se sintió seguro para esperar el prodigio. Pronto apareció una mujer en el camino, montada en un gran caballo claro y vestida de oro brillante.
Su caballo avanzaba a un paso tranquilo y regular. Pwyll envió a un hombre para hablar con ella, pero no logró alcanzarla. Después lo intentó un jinete en un caballo veloz, sin mejor resultado. Al día siguiente, la mujer volvió a aparecer y otra persecución fracasó. Por mucho que los jinetes apremiaban a sus caballos, la distancia no se acortaba.
Por fin, Pwyll la siguió personalmente. Su caballo se cansó, mientras el de ella mantenía el mismo paso suave. Pwyll la llamó y le pidió que esperara. Ella se detuvo de inmediato. Habría sido más amable con su caballo, le dijo, si hubiera preguntado antes. Ahora podían hablar cara a cara.
La elección de Rhiannon
Se presentó como Rhiannon, hija de Hefeydd el Viejo. Su familia pretendía casarla con un hombre al que no quería. Había venido a buscar a Pwyll porque era a él a quien deseaba elegir. Pwyll respondió que, si pudiera escoger entre todas las mujeres, también la elegiría a ella.
Rhiannon acordó que él acudiría a la corte de su padre un año después. Allí estaría preparado el banquete de boda. Pwyll cumplió la cita y llegó con su grupo de jinetes. Lo recibieron con afecto y lo sentaron entre Rhiannon y su padre. A su alrededor, los invitados comían, bebían y conversaban.
Entonces entró en la sala un joven alto y desconocido que pidió un favor a Pwyll. Antes de oír la petición, Pwyll prometió cuanto pudiera dar. Rhiannon cuestionó enseguida su respuesta, pero todos habían oído ya aquellas palabras. El desconocido pidió a Rhiannon y el banquete preparado para su boda. Era Gwawl, el hombre al que ella había rechazado.
Un plan para el siguiente banquete
Pwyll se quedó callado. Rhiannon le reprochó su imprudencia y después encontró una salida. El banquete le correspondía a ella ofrecerlo, explicó, y ya se lo había prometido a los invitados. Gwawl no podía apropiárselo sin más. Acordó ofrecerle otro banquete un año después, mientras explicaba en privado a Pwyll lo que debía hacer.
Le dio una pequeña bolsa. Cuando llegara el momento, debía volver con sus hombres, dejarlos en el huerto y entrar en la sala vestido con harapos. Pediría solo comida suficiente para llenar la bolsa. Rhiannon se encargaría de que ninguna cantidad de alimentos pudiera llenarla.
Cuando Gwawl preguntara cómo se llenaba, Pwyll debía explicar que un noble rico tenía que meter ambos pies en ella y declarar que ya había suficiente. Rhiannon persuadiría a Gwawl de hacerlo. Entonces Pwyll levantaría la bolsa, la ataría y tocaría su cuerno para llamar a sus hombres.
La bolsa que no se llenaba
Pasó otro año. Gwawl acudió al banquete preparado para él, y Pwyll esperó con sus seguidores en el huerto. Disfrazado de viajero pobre, entró en la sala con la pequeña bolsa. Su petición parecía modesta. Gwawl ordenó a los sirvientes que le dieran comida.
Trajeron más y más, pero la bolsa seguía tan vacía como al principio. Por fin, Gwawl hizo la pregunta prevista por Rhiannon. Pwyll respondió según el plan, y ella animó a Gwawl a entrar. En cuanto metió ambos pies, Pwyll levantó la bolsa sobre él, cerró la abertura y tocó el cuerno.
Los hombres de Pwyll irrumpieron en la sala y apresaron a los seguidores de Gwawl. Golpearon la bolsa con pies y palos, llamando a su cruel juego el tejón en la bolsa. Desde dentro, Gwawl rogó que lo escucharan. Hefeydd intervino: el cautivo no merecía morir así. Pwyll accedió a escuchar.
La boda, por fin
Rhiannon propuso las condiciones. Gwawl debía dar regalos a quienes acudieran a pedirlos y a los artistas, y prometer que no buscaría venganza. Habría hombres que responderían por el acuerdo. Gwawl aceptó. Abrieron la bolsa, liberaron a sus seguidores y fijaron los términos antes de que partiera, magullado y humillado.
Ordenaron la sala, y Rhiannon y Pwyll ocuparon sus lugares en el banquete. Aquella noche se retiraron juntos a su cámara. Por la mañana, Rhiannon recordó a Pwyll que debía ser generoso con todos los que llegaran a pedir. La celebración continuó, con comida y regalos para los invitados.
Al terminar la visita, Rhiannon viajó con Pwyll a Dyfed. La mujer a la que había perseguido por el camino iba ahora con él por elección propia. Su comitiva dejó atrás la corte del padre de Rhiannon y se dirigió hacia el nuevo hogar que compartirían.
Sobre esta versión
La Primera Rama del Mabinogi, conservada en manuscritos galeses medievales
Esta versión sigue el episodio del cortejo de la Primera Rama y termina con el matrimonio y el regreso a Dyfed. Conserva la iniciativa de Rhiannon, la promesa precipitada de Pwyll y la incómoda violencia del episodio de la bolsa, sin detalles gráficos. Los diálogos son paráfrasis. La historia posterior de su hijo pertenece a otro episodio.
Nota de versión
Revisado el 30 de septiembre de 2026 para facilitar la lectura en ocho idiomas. Escrito en Codex consultando las fuentes indicadas; no constituye una revisión certificada por especialistas ni hablantes nativos.
Fuentes
Estas fuentes sirvieron de base para el relato. El texto se escribió para Mythic Dream.
- Pwyll Prince of Dyfed — Anonymous; literal English translation by Will Parker, The Four Branches of the Mabinogi
La Primera Rama aporta la jinete, la elección de Rhiannon, la promesa de Pwyll, el saco y la liberación de Gwawl. Nuestro relato termina después de la boda.
- White Book of Rhydderch — National Library of Wales
Contexto sobre las Cuatro Ramas en el Libro Blanco de Rhydderch, de mediados del siglo XIV.
- Pwyll Prince of Dyved — Anonymous; translated by Lady Charlotte Guest, The Mabinogion, public-domain translation, Internet Sacred Text Archive
Traducción de dominio público utilizada para comprobar el cortejo, la promesa, el saco, el acuerdo y la secuencia de la boda.
