Nórdica · 8 min de lectura
Thor en la sala de Útgarða-Loki
Amenazas, golpes de martillo, humillación y lucha; sin heridas descritas de forma gráfica.
Un refugio en el bosque
Thor viajó hacia el este con Loki y los jóvenes servidores Thjálfi y Röskva. Al otro lado del mar había un bosque, y allí necesitaban pasar la noche. Encontraron un edificio enorme y vacío, con una entrada tan ancha como uno de sus lados. Durante la noche tembló el suelo. Thor se quedó con el martillo preparado mientras sus compañeros se refugiaban en una habitación más pequeña.
Al amanecer descubrieron lo ocurrido. Cerca dormía un gigante llamado Skrýmir, y sus ronquidos habían sacudido el refugio. El edificio era su guante. La habitación pequeña era el pulgar. Incluso Thor, que había conocido a muchos gigantes, había encontrado algo mayor de lo que esperaba.
Skrýmir se unió a ellos y llevó sus provisiones en una bolsa. Esa noche Thor no logró desatarla. Hambriento y furioso, golpeó con el martillo al gigante dormido, y durante la noche lo hizo otras dos veces. Skrýmir apenas pareció notarlo. Se preguntó si le había caído en la cabeza una hoja, una bellota o algo soltado por los pájaros.
Invitados en la fortaleza
Por la mañana, Skrýmir les señaló el camino hacia la fortaleza de Útgarða-Loki y siguió por su lado. Las murallas eran tan altas que los viajeros debían echar la cabeza hacia atrás para ver la cima. No pudieron abrir la puerta, pero eran lo bastante pequeños para pasar entre sus barrotes. Dentro de la sala, los gigantes ocupaban los bancos.
El señor preguntó qué habilidades podían demostrar sus visitantes. Loki se ofreció a comer más deprisa que cualquiera de los presentes. Trajeron una artesa llena de carne. Loki empezó por un extremo y su rival, Logi, por el otro. Se encontraron en el centro. Loki había comido la carne, pero Logi había devorado también los huesos y la artesa de madera.
Thjálfi se ofreció a correr. Fuera, un corredor llamado Hugi compitió con él tres veces. Thjálfi era extraordinariamente veloz, pero Hugi llegaba al final y daba la vuelta antes de que pudiera alcanzarlo. Cada carrera hacía más evidente la diferencia. Los visitantes habían disputado dos pruebas y habían perdido ambas.
El cuerno, el gato y Elli
Thor eligió una competición de bebida. Un sirviente trajo un cuerno que parecía largo, pero manejable. Útgarða-Loki dijo que sus hombres lo vaciaban de un trago, o de dos; nadie necesitaba más de tres. Thor bebió profundamente. Cuando bajó el cuerno, el nivel apenas había descendido. Lo intentó dos veces más, hasta que no pudo seguir, pero aún quedaba mucha bebida.
Después le pidieron que levantara un gato. Era un animal grande y gris. Thor le puso una mano bajo el vientre y alzó el brazo. El gato arqueó el lomo cada vez más. Incluso cuando Thor se estiró cuanto pudo, solo consiguió separar una pata del suelo. Su anfitrión trató aquello como otra hazaña insignificante.
Ya enfadado, Thor pidió un rival para luchar. El señor llamó a su anciana nodriza, Elli. Cuanto más forcejeaba Thor, más firme se mantenía ella. Entonces lo agarró y lo obligó a hincar una rodilla. La prueba terminó allí. Había llegado la noche, y los viajeros recibieron comida, asientos y un lugar donde descansar.
Lo que ocultaban las pruebas
Después del desayuno, Útgarða-Loki salió con sus huéspedes. Lejos de la fortaleza, admitió que los había engañado. También se había presentado como Skrýmir. La bolsa estaba cerrada con hierro y los martillazos de Thor habían alcanzado una montaña oculta por la magia. Tres valles señalaban los impactos. Un golpe directo habría matado al gigante.
Las competiciones también escondían algo. Logi era el fuego desatado, que consumía madera y huesos tan fácilmente como carne. Hugi era el pensamiento mismo, más rápido que cualquier corredor. El otro extremo del cuerno de Thor llegaba al mar. Sus tres tragos habían hecho descender las aguas; el relato vincula aquel esfuerzo prodigioso con la bajamar.
El gato era Jörmungandr, la serpiente que rodea el mundo. Cuando Thor levantó su pata, los gigantes que miraban se asustaron de su fuerza. Elli era la Vejez, que acaba derribando a todos. Thor había resistido más de lo que su anfitrión esperaba y solo había caído sobre una rodilla. Lo que parecía debilidad había puesto en peligro la fortaleza.
La llanura vacía
Thor buscó su martillo. Antes de que pudiera golpear, Útgarða-Loki desapareció. Thor se volvió hacia la fortaleza, dispuesto a romper las murallas, pero también ellas habían desaparecido. Donde antes se alzaba la sala solo había una amplia llanura despejada.
No quedaba ninguna puerta a la que llamar ni ningún rival dispuesto a otra prueba. Thor y sus compañeros tuvieron que tomar el camino de regreso. Loki se había enfrentado al fuego, Thjálfi había corrido contra el pensamiento y Thor había luchado con fuerzas que ninguna sala corriente podía contener.
El relato deja atrás la llanura vacía mientras los viajeros regresan al hogar de Thor. El extraño anfitrión se ha ido. Delante queda el largo camino de vuelta, sin ninguna sala oculta al final.
Sobre esta versión
Edda prosaica de Snorri Sturluson, Gylfaginning, capítulos 44–47
Esta versión sigue el viaje y las competiciones de la Edda prosaica. Útgarða-Loki, señor de la fortaleza, es distinto de Loki, el compañero de Thor. El relato se conserva en la literatura islandesa medieval. Breves detalles del paisaje enlazan las escenas; los rivales disfrazados y la explicación de la bajamar proceden de la fuente.
Nota de versión
Revisado el 30 de septiembre de 2026 para facilitar la lectura en ocho idiomas. Escrito en Codex a partir de la fuente medieval indicada; no constituye una revisión certificada por especialistas ni hablantes nativos.
Fuentes
Estas fuentes sirvieron de base para el relato. El texto se escribió para Mythic Dream.
- The Prose Edda: Gylfaginning, chapters 44–47 — Snorri Sturluson; translated by Arthur Gilchrist Brodeur, Wikisource edition of the 1916 American-Scandinavian Foundation translation
El relato medieval de Skrýmir, las competiciones, los adversarios ocultos y la fortaleza desaparecida.
